Se celebra en la explanada del reciento ferial de Llerena, y se proyectan los cortometrajes ganadores y se hace entrega de los premios.
Premio del jurado al mejor cortometraje de ficción. Premio del jurado al mejor cortometraje extremeño. Premio del público al mejor cortometraje.
El certamen concluye con una verbena popular que se desarrolla hasta las altas horas de la madrugada.
En época de los árabes se llamaba Ellerina, lugar de disputa entre árabes y cristianos; fue ocupado definitivamente en el año 1.243, por el maestre de la Orden de Santiago a quien Fernando III de Castilla había confiado la reconquista de Sierra Morena.
Fue entregado para su defensa y para que lo repoblase la Orden de Santiago, sus Maestres le otorgaron Fueros en el año de 1.297
Fue residencia habitual de los Maestres de la Orden de Santiago y este hecho favoreció a la ciudad que ya en el siglo XV llegó a ser capital del Priorato de San Marcos de León. Por esta razón llegó a ser el centro más importante del territorio, que hasta entonces había sido Reina.
En año 1.340 se celebran en Llerena las Cortes, presididas por el rey Alfonso XI de Castilla. En 1.383 se celebra el Capítulo General de la Orden de Santiago por Pedro Fernández Cabeza de Vaca con la asistencia de todos los Comendadores de la misma.
Enrique García Fernández de Villagarcía construye el castillo de la vecina localidad de Villagarcía de la Torre y se convierte en el patrono de la capilla mayor de la iglesia de Santa María y decide ser enterrado en ella.
Alonso de Cárdenas construye sobre el solar ocupado por la ermita de San Pedro la iglesia de Santiago, y dota al recinto amurallado de algunas de las puertas más importantes de la ciudad.
En Llerena, se produjo un repoblamiento a través de familias leonesas, cántabras y vascas. Además se crea un importante núcleo judío dentro de la ciudad y convirtiéndola en una población próspera.
Al firmar los Reyes Católicos el decreto de expulsión de los judíos en 1.492, se quedarán pocas familias judías que pasan a ser judeoconversas.
En 1.508 se instaló el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición. Fue el tercer tribunal de España, en cuanto a la extensión de su jurisdicción, ocupaba 42.260 kilómetros cuadrados, e incluía los obispados de Ciudad Rodrigo, Plasencia, Coria y Badajoz. Ocupando en Llerena tres sedes permanentes.
Su época de máximo esplendor fue en el siglo XVI en que llegó a contar con siete conventos, además de una gran actividad cultural. Durante todo este siglo se produjo un gran aumento demográfico sólo mermado por cierta emigración al Nuevo Mundo, convirtiéndose en el segundo mayor núcleo poblacional de Extremadura en 1.591, detrás de Badajoz capital.
En el año 1.640, debido al crecimiento alcanzando, Felipe IV le otorgó el título de Ciudad.
Pero a finales del siglo XVII empezó su decadencia influenciada por varios factores: la crisis política del imperio, la guerra con Portugal, gobernantes locales poco aptos.
Durante el siglo XVIII consiguieron la independencia municipal los lugares de Higuera de Llerena en 1.786 y Maguilla en 1.749, que anteriormente habían pertenecido a su Ayuntamiento.
Durante la Guerra de la Independencia (1.808-1.814) gran número de obras de arte fueron expoliadas, como parte del retablo de la iglesia de Nuestra Señora de la Granada obra de Zurbarán.
A la caída del Antiguo Régimen desapareció la Orden de San Marcos de León, dejó de ostentar su cargo en Llerena el gobernador de la Provincia y del Partido y se decretó en 1.834 la abolición del Santo Oficio de la Inquisición. Entonces esta ciudad se constituye en municipio constitucional en la región de Extremadura y desde 1.834 es cabecera y sede del Partido judicial de Llerena.
Tras el decreto de suspensión de la jurisdicción religiosa que mantenían desde siglos las Órdenes Militares, en Llerena se produce el llamado "Cisma de Llerena”, provocado por el clérigo don Francisco Maesso de la Fuente al no admitir acogerse a la jurisdicción del Obispado de Badajoz. En algo más de un año se produjeron diversos altercados que se apaciguaron cuando Alfonso XII llega al trono, provocando con aquel decreto la desaparición del provisorato de Llerena. Las sucesivas desamortizaciones produjeron también un gran descalabro para la economía municipal de Llerena y en definitiva para todo su vecindario. La de Mendizábal de 1.837 y Madoz en 1.855 dejaron casi sin recursos al Ayuntamiento de Llerena que perdió las dehesas de su propiedad y que había mantenido y explotado durante siglos proporcionando unos importantes beneficios para las arcas municipales. Desparecieron también algunos conventos, como Santa Isabel, San Francisco, La Merced, San Sebastián y la Concepción, quedando solamente el de Santa Clara.
Durante este siglo XIX, se mantuvieron en la ciudad algunas industrias que unido a la construcción de la línea del ferrocarril Mérida-Sevilla, en la segunda mitad de la centuria hasta su conclusión del último tramo en 1.885 entre Llerena y El Pedroso, contribuyendo al progreso económico de toda la comarca.