Es en la segunda mitad del siglo XIX cuando Lanzarote y por extensión Tinajo empiezan a despegar económicamente, con las primeras reformas agrarias. La puesta en marcha del sistema de enarenado supuso también un revulsivo en la agricultura tradicional. Camellos y burros contribuyeron en gran medida a los primeros enarenados de la isla y particularmente a los paisajes enarenados de este municipio. Fue en la década de los treinta del siglo XX, con las primeras importaciones de camiones, cuando se enarenó de forma mecánica y sistemática ante los beneficios que aportaban las cenizas volcánicas a la producción, al retener gran parte de humedad. De este trasiego de arenas, camellos, burros y camiones Tinajo modificó el primitivo paisaje, conformando una realidad digna de admiración. Tinajo perteneció administrativamente a Teguise que fue la Capital de la isla desde la primera mitad del siglo XV hasta 1852 en que fue sustituida por Arrecife, sobre todo por el incipiente desarrollo económico que se vislumbraba a partir de la construcción del muelle. Fue en 1802 cuando en Tinajo se celebran las primeras elecciones concediéndole a este pueblo un ayuntamiento propio con todos sus miembros que empezaban a depender de si mismo. En los años 60 y 70 del pasado siglo, algunos políticos y artistas isleños ponen las bases para un desarrollo de la industria turística, acondicionando y poniendo en explotación los Jameos del Agua y Cueva de los Verdes.